Una sobreviviente al cáncer diseñó el tipo de tarjetas que le habría gustado recibir cuando estaba enferma

Y las llamó las “tarjetas empáticas”. 

La diseñadora Emily McDowell fue diagnosticada con linfoma de Hodgkin en Etapa 3 a los 24 años. Esto la obligó a soportar 9 meses de quimioterapia y radiación, antes de entrar en remisión.

De su experiencia, nos cuenta que “La parte más difícil de mi enfermedad no es estar perdiendo el pelo, ni ser erróneamente llamado “señor” por quienes atendían en el Starbucks, ni el dolor de la quimioterapia… Lo peor fue la soledad y el aislamiento que sentí cuando muchos de mis amigos cercanos y miembros de mi familia desaparecieron, porque no sabían qué decir, o porque habían dicho algo equivocado sin darse cuenta”.

Hoy tiene 38 años de edad y se encuentra libre de cáncer desde entonces. Pero el impacto emocional de la experiencia la inspiró a diseñar una serie de tarjetas de felicitación, a las que llama “tarjetas empáticas”,  pues dicen el tipo de cosas que ella habría querido oír cuando estaba enferma.

Aquí te mostramos un par:

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Emily quería salir de lo estándar, olvidar los clichés y tratar el tema con humor, pero también cariño y comprensión. Es por eso que sus tarjetas tienen un estilo cálido, cercano e informal.

Puedes revisar su página web aquí.

Fuente: Cancercoaching y Upsocl

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Five: cortometrajes en Netflix sobre el cáncer de mama

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Hoy es el Día Internacional contra el Cáncer y quiero compartir con ustedes una película que vi ayer: Five, un conjunto de 5 cortometrajes que está disponible en Netflix y que retrata las experiencias de 5 mujeres con cáncer de mama y cómo el diagnóstico impacta no sólo a la mujer afectada, sino también a las personas que las rodean.
Está la historia de una niñita  cuya madre tiene cáncer de mama y nadie le explica lo que está pasando; una stripper que debe hacerse una doble mastectomía y piensa que su marido va a dejar de quererla porque ya no tiene pechugas;  una mujer de cincuenta años que le dicen que lo más probable es que muera, pero sobrevive y no sabe qué hacer con su vida; la mujer joven, exitosa y autosuficiente que no sabe pedir ayuda y tiene problemas en la relación con su madre (típico) y la oncóloga especialista en mamas que pasa a ser paciente.

No diré que son los mejores cortometrajes que he visto en mi vida, pero sí retrata muy bien algunas situaciones por las que todas hemos tenido que pasar. De hecho, me cayeron varios lagrimones. Creo que es importante ver este tipo de películas -al menos para mí- porque desde que me diagnosticaron que entré en estado de piloto automático y me costó acceder a mis sentimientos: miedo, pena, rabia, etc. Recién al terminar con las quimios pude conectarme un poco más. Es que las quimios son tan agresivas que es necesario estar fuerte para soportarlas y en ese proceso los sentimientos pasan a segundo plano, inevitablemente.  Entonces ver estas historias es una forma de poder conectarme con esos sentimientos y no dejarlos “debajo de la alfombra”, creo que eso es lo que finalmente nos enferma.

Además, si bien ha pasado 1 año desde que me diagnosticaron, todavía me parece irreal, como si hubiese sido un mal sueño. No soy la única a la que le pasa, he conversado con varias mujeres de distintas edades y todas me dicen lo mismo: “¿Te pasa también que te cuesta creer todo lo que ha pasado?”, y efectivamente, así es. Creo que con el tiempo podremos ir asumiendo -y sintiendo- todo lo que tuvimos que pasar.