Qué distinto sería entrar a pabellón así

Estas enfermeras bailan con una paciente con cáncer que está a punto de entrar a cirugía para darle ánimo

Qué distinto sería poder entrar a pabellón así. Yo iba totalmente entregada, pero tenía miedo. Sólo durante la cirugía es posible saber si hay ganglios comprometidos o no y cuesta manejar las incertidumbres. Recuerdo que un enfermero -mientras me ponía las medias compresoras- intentaba hacerme reír diciendo “Te estoy dejando igual a Billy Elliot” y a mí me corrían las lágrimas, pero de pena. Lloraba así como para adentro y el anestesista me hacía cariñito en la cabeza.

Es tan importante el trato que recibimos de parte del personal médico que nos atiende. Los abrazos apretados, las sonrisas, los cariñitos, se agradecen un montón. Sobre todo cuando uno se siente tan vulnerable. Recuerdo a un médico de Valdivia (la ciudad en donde vivo), que fue el que me dio el notición cuando le llevé la primera mamografía: “Esto es, con seguridad, 95% cáncer, vamos a confirmar con la biopsia. Vas a tener que operarte y hacerte quimioterapia. ¿Tienes hijos? La quimioterapia te puede dejar estéril”. Me dijo todo eso mientras revisaba su whatsapp, sin siquiera mirarme a los ojos. Estaba tan shockeada que no fui capaz de decirle nada. Gracias al blog he conocido a otras pacientes que han ido al mismo médico y es una práctica habitual de él contestar sus whatsapps mientras da estos noticiones. Obviamente no fui más donde él, pero la próxima vez que lo vea quiero conversar amablemente con él y decirle que eso no se hace. Para él ese diálogo es rutina, pero para nosotras, no: en ese momento cambia nuestra vida para siempre.

Y sin darme cuenta llegó la Navidad

Me parece increíble que esta noche sea Navidad. Todo este año pasó tan rápido! La sensación de irrealidad me invade, me cuesta creer que tuve cáncer. Recuerdo los meses en que estuve en quimio y se me vienen imágenes nubladas, con bordes desdibujados… Me cuesta creer que me pasó a mí. Es como si no hubiera estado completamente presente. Tengo la sensación de que el tiempo no pasó, que hubo un salto de enero de 2014 hasta hoy. Siento que todo lo que pasó entre medio fue un sueño del que recién hoy despierto.

Me gustan las tradiciones paganas porque estaban ligadas a la naturaleza y sus ritmos. Por ejemplo, el simbolismo del pino de Navidad: los celtas entraban un árbol pequeño a sus casas para protegerlo del invierno y lo volvían a plantar en primavera. Era un ritual para asegurar el renacimiento de la naturaleza. Quizás hoy la pregunta sea qué aspectos debo amparar por un tiempo para que puedan renacer y brotar a futuro.

¡Feliz Navidad para tod@s!

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El árbol celta de la vida

Para recordar en los momentos de miedo

Me encontré con este texto y quise compartirlo con Uds. Es útil recordarlo en los momentos de miedo…

“El amor no es una relación. El amor es un estado; no tiene nada que ver con nadie más. Uno no se enamora, uno es amor. Por supuesto, si eres amor estás enamorado, pero ése es el resultado, la consecuencia, pero no el origen. El origen es que eres amor.
¿Quién puede ser amor? Evidentemente, si no eres consciente de quién eres, no podrás ser amor. Serás miedo. El miedo es exactamente lo contrario del amor. Recuerda que el odio no es lo contrario del amor, como la gente piensa. El odio es amor al revés, no es lo contrario del amor. Lo contrario del amor realmente es el miedo. Con el amor te expandes, con el miedo te encoges. Con el miedo te cierras, con el amor te abres. Con el miedo dudas, con el amor confías. Con el miedo te quedas en soledad. Con el amor desapareces; se desvanece la cuestión de la soledad. Si no existes, ¿cómo te puedes sentir solo? Entonces, estos árboles, los pájaros, las nubes, el sol y las estrellas están dentro de ti. El amor es cuando conoces tu cielo interno.
Los niños no tienen miedo; los niños nacen sin miedo. Si la sociedad puede ayudarles y apoyarles para que permanezcan sin miedo, si les ayuda a subirse a los árboles y a las montañas, y a nadar en el mar y los ríos —si la sociedad puede ayudarles con todos sus medios a ser aventureros, aventureros de lo desconocido, y si la sociedad puede provocar una búsqueda en vez de darles creencias muertas entonces, los niños se volverán grandes amantes, amantes de la vida. Ésta es la verdadera religión. No hay mayor religión que el amor.
Medita, baila, canta y profundiza más en ti mismo. Escucha a los pájaros más atentamente. Mira las flores con asombro, con admiración. No te vuelvas erudito, no etiquetes las cosas. Eso es la erudición, el maravilloso arte de etiquetarlo todo, catalogarlo todo. Conoce gente, mézclate con la gente, con toda la gente que puedas, porque cada persona expresa una faceta de Dios distinta. Aprende de las personas. No tengas miedo, la existencia no es tu enemigo. La existencia te cuida, la existencia está dispuesta a apoyarte de todas las formas posibles. Confía y empezarás a sentir un considerable aumento de energía. Esa energía es amor. Esa energía quiere bendecir a toda la existencia, porque cuando estás en esa energía te sientes bendecido. Y cuando uno se siente bendecido, ¿qué otra cosa puede hacer sino bendecir a toda la existencia?
El amor es un profundo deseo de bendecir a toda la existencia.”

Osho
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De vuelta en el blog

Hace dos meses y un día que tuve la última quimio y este tiempo ha sido una verdadera montaña rusa emocional. Además del cansancio y falta de energía con que me dejó la quimio he tenido que enfrentarme a todos los sentimientos y emociones que había dejado en segundo plano para mantenerme fuerte para soportarlas.

A los quince días después de terminar con las quimios retomé mi pega y fue demasiado. Ni el cuerpo ni la mente responden como antes. El agotamiento que se siente es indescriptible. Mi cuerpo me pedía parar. Decidí tomarme las cosas con calma. Darme tiempo para mí, para descansar, dormir, flojear. Desde que me diagnosticaron el cáncer de mama entré en una vorágine que no paró hasta el día de la última quimio.

Me puse súper llorona. Mis sentimientos estaban a flor de piel. Escuchaba una poesía y lloraba. Escuchaba a unos niños cantando y lloraba de emoción. También sentí mucho miedo. Ahora que todo había pasado el miedo a que el cáncer volviera se hizo muy fuerte. Las últimas semanas de la quimio estuve muy mareada y sintiendo mucho frío, con la presión muy baja y se extendió por varias semanas más. No podía evitar pensar que el cáncer se me había ido al cerebro y eso que nunca he sido hipocondríaca. Incluso me angustié, sentía el pecho apretado y me costaba respirar. Comencé a consumir más sal (había disminuido el consumo para no hincharme con los corticoides) y se acabaron los mareos.

Me propuse en estos meses dedicarme a ordenar mi vida, a tomar decisiones. A pensar en cómo quiero vivir mi vida de ahora en adelante. Cuáles son mis prioridades. Qué sueños me quedan por cumplir.

También me he dedicado a responder cada uno de los mensajes que me han enviado. ¡Somos tantas las que estamos viviendo lo mismo! Mi gran alegría ha sido darme cuenta de que el blog ha cumplido su objetivo y muchas chicas  se sienten más esperanzadas o tienen menos incertidumbre.

Comparto un dato: cuando me siento abrumada, triste o angustiada me voy a algún parquecito, bosque, humedal o al río que pasa afuera de mi casa a mirar los pájaros. Me relajan. Para ellos no existe el pasado ni el futuro. Me conectan con la vida. Hay tantas maravillas a nuestro alrededor, sólo tenemos que abrir los ojos.

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Nidos de Yecos (Phalacrocorax brasilianus) en humedal valdiviano 

Para ser Bella 1

¡Este lunes nos publicaron en el blog Para Ser Bella! Pueden verlo aquí:

http://www.paraserbella.com/octubre-mes-de-la-lucha-contra-el-cancer-de-mama-el-bultito/#comment-111440

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Octubre, mes de la lucha contra el cáncer de mama: El bultito

Quiero agradecer a Renata por darme el espacio en su blog para compartir mi experiencia con ustedes, aprovechando que octubre es el mes internacional del cáncer de mama.

Mi nombre es Consuelo, tengo 34 años y este verano me diagnosticaron cáncer de mama. La verdad es que uno nunca piensa que le puede tocar a uno. JAMÁS, ni en el peor de los escenarios, pensé que tendría cáncer alguna vez. Menos a esta edad. Menos cuando me sentía contenta con muchos aspectos de mi vida.

Afortunadamente, ahora estoy sana y hace 3 semanas terminé con la quimioterapia. No fue fácil todo el proceso, desde el diagnóstico hasta la quimio, pero decidí tomar el cáncer como una lección de vida. Me había olvidado que la vida es AHORA y no en 3 meses o 2 años más. Todo lo dejaba para más adelante, o me estresaba por tonteras, tenía un afán de perfección que, si bien había disminuido considerablemente con los años, todavía quedaban resabios. El cáncer me ayudó a dejar todo eso atrás.

Mientras estuve en quimio decidí comenzar un blog para recopilar toda la información que me entregaron pacientes, enfermeras y médicos que conocí durante mi tratamiento, son datos que pueden ayudar a hacer más tolerable el tratamiento. Me encantaría que mi bloghttps://quimiotips.wordpress.com/ se trasformara en un espacio como este -una comunidad de mujeres en que todas compartimos información-, para ayudar a quienes van a pasar o están pasando por este proceso.  Este es un mundo nuevo y es tanta la información que uno recibe, sumado al shock emocional del diagnóstico, que es fácil marearse. Además, uno siempre conoce los casos de las personas que han muerto de cáncer, no los que han sobrevivido y creo que es súper importante no perder la esperanza.

Desde los 20 años hacerme el chequeo ginecológico anual al finalizar el verano es rutina para mí. Y siempre estaba todo normal. Soy una mujer sana, hago deporte, evito las comidas industriales y fui vegetariana estricta la mayor parte de mi vida. Este año, en enero, mi ginecóloga sintió un “bultito” en mi pechuga derecha. A pesar de que me hacía el auto-examen por lo menos unas 6 veces al año, nunca lo había sentido y en realidad, era súper notorio. Todavía no entiendo cómo nunca lo sentí. Al día siguiente fui a hacerme una eco mamaria. El médico comenzó por la izquierda, la examinó un par de minutos y todo normal, como cualquier otra eco. Cuando puso el ecógrafo en la derecha le cambió la cara. Le dije “Doctor, si es cáncer dígame de inmediato”. “No puedo decirte eso” y silencio total mientras pasaba y pasaba el ecógrafo por mi pechuga derecha. Nunca me habían hecho una eco mamaria tan larga. Volvió a pasarla por la pechuga izquierda, luego nuevamente en la derecha. Yo estaba acostada en la camilla y me pidió que me sentara con las manos en la nuca y pasó el ecógrafo por las axilas. Nunca me habían examinado así. En ese momento supe que probablemente el “bultito” era cáncer. Cuando terminó de examinarme me dijo “en la tarde va a estar listo el informe, pero pídele de inmediato a tu médico una orden para una mamografía para que te hagas una lo antes posible”.

Llegué directo a casa a googlear “síntomas del cáncer de mama”. Yo me sentía sana, en la pechuga no tenía ninguna molestia ni se veía nada raro, decía “no puede ser, tengo 33 años”, todavía no muy convencida, pero preocupada. Busqué los factores de riesgo y sólo cumplía con uno: no haber tenido hijos antes de los 30 años. No tenía idea que el embarazo era un factor protector para el cáncer de mama. Al día siguiente, a las 08.30 de la mañana, me estaba haciendo la mamografía. La chica que me la tomó me dijo “no te vistas todavía, voy a ir a revisar las placas par ver cómo salieron, puede que tengamos que tomar otra. Espérame aquí”. Y se demoró harto. Cuando volvió, venía acompañada del radiólogo, que muy serio me dijo: “pide hora de inmediato a tu ginecóloga, que te vea hoy mismo”. Le pregunté: “¿Es cáncer, verdad?” “No te puedo decir eso, pero no puedes perder el tiempo”, contestó. Me vestí y salí pálida, o al menos así me imagino. Y mi primer pensamiento fue: ¿Qué quiere simbolizar mi cuerpo con esto? (un par de meses antes había leído “Cuerpo de mujer, sabiduría de mujer” de la ginecóloga Christiane Northrup) Pensaba: “No puede ser. No me puedo morir. ¿¿Como justo ahora que soy feliz (durante mucho tiempo no lo fui) me voy a morir?? ¡¡La vida no puede ser así!!”.

A las 3 de la tarde estaba en la consulta de un oncólogo mostrándole las placas. Me dijo: “Tienes que hacerte una biopsia, hay un 95% de probabilidad de que sea cáncer”. Le pregunté: “Doctor, ¿cuántas imágenes como ésta ha visto en que los resultados de la biopsia son benignos?”. “Ninguna”, contestó.

Un beso,

Consuelo

Comentarios

  1. Que bueno que tu historia esté teniendo un buen desenlace!! Te felicito y admiro todo lo que recoges de esta experiencia!!
    Somos tantas las que cada vez aplazamos más la maternidad convirtiéndolo en un factor de riesgo…Si no hay hijos…desde cuándo uno debiese comenzar a hacerse mamografías?? Pensando que los “bultitos” no siempre son perceptibles?

  2. Consuelo. Gracias por compartir tu historia y que bueno que tu tratamiento haya sido un éxito. Muchas de nosotras dejamos nuestra salud en ultimo lugar, por hacer mil otras cosas. Tu historia, nos sirve para recordar que siempre hay que cuidarse, escuchar al cuerpo y preocuparse de la salud. Denuevo, gracias por compartir !

    • Hola Cecilia, gracias por tu comentario! La semana pasada conocí a una chica que hace 3 años no va al ginecológo. Si hubiese dejado pasar el tiempo, mi historia sería completamente distinta. La detección temprana del cáncer puede hacer la diferencia.

      Un gran abrazo!

  3. Consuelo, tu historia me dejo los pelos de punta, esto me obliga a ser mas cuidadosa con mi cuerpo de lo que ya soy, seguramente suena exagerado pero es necesario serlo. Me alegro un montón que hayas tratado tu cáncer y que ya haya terminado el tratamiento, eres un ejemplo, gracias por compartir tu historia. Besos!

    • Hola Javiera, gracias por lindas tus palabras! Creo que tratándose de la salud, es mejor exagerar. La detección temprana del cáncer es fundamental para tener un buen pronóstico.
      Un abrazo!

  4. Ana María dice:

    Consuelo, bienvenida!!!!! Yo leo tu blog y debo decir que te admiro enormemente. Se lo recomendé a una compañera del trabajo, a la que le acaban de diagnisticar Ca. Espero de todo corazón que te recuperes 100% y que puedas seguir compartiendo tu experiencia con quienes lo necesitan. Es un super aporte!

  5. Chabe, Médico Chino, Blog PSB, @chabefuenzalida dice:

    Consuelo gracias por compartir tu experiencia, ahora comienzas una nueva vida con otra perspectiva de ella, por eso es cierto que la enfermedad se puede convertir en una gran oportunidad si haces el cambio de switch, me alegro mucho, un gran abrazo

    • Gracias por tu comentario, Chabe. No me pierdo tus posts!! De hecho, creo que si he enfrentado muchísimo mejor este proceso ha sido gracias a la medicina china. Antes de comenzar las quimios comencé con acupuntura una vez a la semana y ahora que terminé estoy con moxibustión en Zu San Li y Qi Hai + acupuntura. Estoy fascinada con la MTC, es sumamente efectiva y sin efectos secundarios.
      Un abrazo!

      • Chabe, Médico Chino, Blog PSB, @chabefuenzalida dice:

        Jajajaj buenísimo que tú lo cuentes porque si lo digo yo parece que la recomendación viene demasiado cerca! Me alegro mucho Consuelo que ya hasta sepas los nombres de los puntos , un abrazo y sigue con tu tratamiento y leyéndonos, besos

  6. Ufff se me pararon todos los pelos!! Qué fuerte!! Como comenté en otro post yo pasé un sustito por un bulto, pero finalmente era nada de que preocuparse. No sé cómo lo habría hecho con otro resultado.
    Admiro tu fortaleza y tus ganas de crear conciencia porque nadie está libre…
    Esta enfermedad me toca muy de cerca porque hay muchos antecedentes en mi familia, pero te cuento que mi abuela lo superó y después de que le dieran 5 años de vida, lleva 20 con nosotros.
    Todas las vibras positivas para ti y un abrazo enorme!!

    • Gracias, Jo, por las buenas vibras! Me alegro mucho que tu abuela esté bien. Si tienes antecedentes familiares debes ir al ginecólogo por lo menos 1 vez al año, no lo dejes pasar. Te recomiendo leer “Yo (no) quiero tener cáncer” de la psico-oncóloga Jennifer Middleton. Un abrazo gigante también para ti!!

  7. Uufff se me llegaron a parar los pelos con tu historia, me imagino lo fuerte que debe ser cuando te das cuenta que algo no anda bien, y que te digan que no han visto ningun caso en que los resultados de la biopsia sean benignos!
    Te felicito por no echarte a morir y seguir adelante!! también tengo una amiga que tuvo cancer y salió adelante, para mi ustedes son unas luchadoras y las admiro por eso!

    Leí algo de tu blog, está buenísimo!!
    Cariños

  8. Eres una gran mujer, tengo la suerte de conocerte y ciertamente tu templanza y fuerza me han conmovido desde el primer momento. Nunca vi a alguien hacerse cargo de la resiliencia desde el primer momento… siempre tomaste esta enfermedad como deberíamos todos hacer frente a los “reveses” con nuestra salud, con la mirada de aprender de la experiencia. Ya conoces una de tus misiones y es llevar esta experiencia a muchas mujeres e impregnarlas de valor.
    Abrazos cariñosos.

  9. Me alegro que te haya gustado mi blog, Belén! Uno saca fuerzas no sé de dónde, la verdad. Yo creo que son las ganas de vivir. Cariños!

    • Alicia Lizama dice:

      Consuelito ¡Mujer Valiente! Dios te seguirá dando mucha vida ,para ayudar a tantas mujeres que sufren , El Señor te dio y te da otra oportunidad , muy fuerte tu historia , pero eres Valiente y con la ayuda de tu esposo , tu mamita y todos los que ruegan por ti , seguirás adelante , porque amas la vida. Muy lindo tu blog .

  10. Gracias por compartir tu experiencia, es verdad que una piensa que eso le pasa los demás nunca a uno, pero la verdad es que nadie está libre. Me identifica un poco lo que cuentas porque tengo 31 años estoy feliz y plena y una no sabe que hay a la vuelta de la esquina, abrazos.

    • Sí, Ro, es cierto lo que dices: uno piensa que esto sólo pasa a otros… Por eso eso son súper importantes los controles médicos periódicos. Un beso!

Libro: Sin paréntesis

VIVIR CON CÁNCER

Por Soledad Camponovo y Magdalena Hojas (Revista Paula 1158. Sábado 11 de octubre de 2014)

Este es un libro póstumo. Antes de fallecer, hace cuatro años, la sicóloga Carla Vidal escribió un potente testimonio tras ser diagnosticada con un cáncer terminal. “Al tomar conciencia de que la muerte puede llegar en cualquier momento, la pregunta por cómo quiero vivir la vida se hace imprescindible”, se lee en Sin paréntesis, que acaba de ser publicado.

Sinparentesisweb

“No se elige tener cáncer, pero sí se puede elegir, libremente, cómo se vive”, reflexiona Carla Vidal en Sin paréntesis, libro que recoge sus reflexiones y experiencias tras enterarse de que tiene cáncer al páncreas con metástasis en otras partes del cuerpo y que probablemente morirá en un plazo de meses. Era abril de 2007, tenía 44 años, una exitosa carrera como sicóloga clínica y terapeuta familiar, estaba casada y tenía tres hijos. La vida como la conocía hasta entonces cambió abruptamente.

Desde que recibió el diagnóstico, decidió que quería luchar por vivir, a pesar de la rabia, el miedo y la tristeza que le provocaba. Buscó ayuda. Prontamente, gracias al consejo de un terapeuta formado en India, comprendió que no debía ver al cáncer como un enemigo contra el que tenía que pelear para destruirlo, sino que era mejor aceptarlo, para volcar así toda su energía en su intenso deseo por vivir (lo que no significó, de ningún modo, pasividad ni que abandonara su tratamiento médico). Este aprendizaje es el que está detrás de toda la publicación: entender la enfermedad como parte de la vida, en vez de un paréntesis que aprisiona e impide vivirla con plenitud.

Carla tuvo que redefinirse más allá de su profesión y trabajo. Nada de eso le servía ya. Aliviada de la presión por alcanzar logros, “como en una especie de año sabático”, se abrió a un espacio de libertad que, como explica, le permitió conectarse realmente con lo que quería hacer: aprendió italiano, se volcó a la meditación, realizó un curso completo de sicología budista. Quería vivir de verdad, no solo “durar” más.

Este libro –que no fue pensado por su autora inicialmente como tal, sino más bien como un texto de apoyo para enfermos de cáncer, familiares y profesionales que trabajan con ellos– está estructurado en base a los cuatro puntos de inflexión que vivió Carla durante su proceso: el shock inicial del diagnóstico, aprender a convivir con el cáncer, la aceptación de la muerte como algo natural y, finalmente, el goce pleno del espacio de libertad que conlleva estar vivo de la manera que sea. Además, el texto incluye un prólogo de sus padres, ambos siquiatras, Fanny Pollarolo y Mario Vidal; palabras de su esposo Osvaldo Aguiló y artículos de destacados siquiatras y sicólogos que vieron cómo ella experimentó este periodo.

Carla Vidal vivió con el cáncer cinco años y siete meses, rompiendo con todos los pronósticos y estadísticas. Un año antes de morir escribió este libro. “Este es mi testimonio, la experiencia de vivir con una enfermedad, y también la sistematización de las reflexiones que he procesado en este tiempo. Hacerlo ha sido profundamente útil para mí, y tengo el deseo de que también lo sea para otros”. $ 8.900 en librerías.

Fuente: revista Paula

Tengo cáncer de mama ¿Y ahora qué?

Cuando recibí los resultados de la biopsia fue la confirmación de un diagnóstico que ya sospechaba: le había preguntado a dos oncólogos y a la radiológa que me tomó la biopsia cuántas imágenes de un tumor como el mío habían visto que en los resultados de la biopsia dijeran que no era cáncer y los tres me respondieron lo mismo: ninguno. Sumada a la información que había estado leyendo en internet, yo estaba 99.9% segura de que era cáncer. El  0.1% correspondía a la esperanza de un milagro. A veces esos porcentajes variaban, aumentaba el 0.1% de esperanza, pero eran momentos de negación. Lo que más desgasta en esos días de espera del resultado es la incertidumbre. Recuerdo que me tocaba la pechuga a cada rato para sentir el tumor y pensaba “cómo no lo sentí antes”. Un año atrás mi ginecológa no había encontrado nada. Por eso son tan importantes los exámenes ginecológicos anuales. Me miraba al espejo y mi pechuga se veía como siempre. No tenía ningún síntoma físico extraño, me sentía sana. Mis exámenes de sangre estaban excelentes, todos los parámetros dentro de los rangos normales. ¡¡Me sentía mejor que nunca y tenía cáncer!!

Había momentos en que no lo podía creer. Otros en que lloraba de pena. La rabia fue el último sentimiento al que pude acceder. Al principio era desconcierto y pena. Después de la confirmación del diagnóstico pasé unas 2 semanas muy preocupada porque no sabía si había metástasis en mi cuerpo, es decir qué tan extendido estaba el cáncer. Si además de la pechuga estaba en otro lugar de mi cuerpo. Lo cual cambiaba todo el panorama. Tampoco lo conté a muchas personas, al principio no quería que nadie supiera. No quería que me miraran con lástima, con cara de “pobrecita, se va a morir”. Sólo lo sabía mi marido, mi familia y un  par de  amigos cercanos. En la pega sólo un buen amigo lo sabía. Así que también era complicado seguir funcionando en el trabajo haciendo como que estaba todo OK. No quería contar en el trabajo hasta saber qué tratamiento tenía que hacerme y si iba a poder compatabilizar ambas cosas o debía tomar una licencia extendida.

En esos días recuerdo que tuve unos sueños macabros: soñaba con fusilamientos falsos, que me disparaban en una sala de clases, caía al suelo y luego me decían “era broma”. Yo les respondía “¡¡pero con eso no se juega!!”. Hasta que un día soñé que estaba a orillas de un lago, la luna iluminaba la noche y el agua estaba quieta. Había mucha paz, pero yo sabía que había un monstruo marino adentro. Estaba de pie sobre un muelle y me tiraba un piquero para nadar bajo el agua. Me llamaba la atención hacer eso porque sabía que había un monstruo marino adentro, pero lo hacía igual. Recuerdo que me llamó mucho la atención el que pudiera respirar bajo el agua. Nadé mucho. De pronto apareció el monstruo marino, pero yo no sentía miedo. Nadaba al lado mío, era gigante, pero sólo me rozaba, no me atacaba. Después veía el paisaje desde lejos y podía verme de pie a la orilla del lago observando el horizonte, eran como dos yo al mismo tiempo. Seguía siendo de noche, pero era una noche clara, llena de luz de luna. El despertar fue muy extraño pero lindo, porque tuve la CERTEZA ABSOLUTA que no tenía metástasis. Que iba a salir bien de todo esto. Y ese sentimiento me ha acompañado en todo este proceso.

Durante los 15 días posteriores a la entrega del resultado de la biopsia y mostrársela al oncólogo para que confirme el diagnóstico, hay que tomar una serie de exámenes para saber si hay metástasis: tomografía de pulmón, ecografía de vísceras, cintigrama óseo y exámenes sanguíneos. En mi caso, afortunadamente el cáncer sólo estaba localizado en la mama derecha. Por lo que sólo quedaba programar la operación. Decidí operarme a fines de marzo, había comenzado con la terapia del muérdago (lo explicaré en otro post) y quería ver si lograba reducir el tumor en 1 mes. Consulté con el médico cuánto riesgo corría esperar 1 mes y no 15 días para operarme y me dijo que nada. Así que lo hice. Además sentía la seguridad de que todo iba a estar bien. Sin embargo, a veces, me bajaba la angustia y pensaba “Oh, no, el cáncer se está extendiendo!”. Por ejemplo, me salió un lunar y fui inmediatamente a la dermatóloga para que descartara que era cancerígeno. Es normal ponerse así. Lo he conversado con otras pacientes, psicólogos y médicos. Pero esos momentos eran los mínimos, primaba la seguridad. Me sentía como entregada a la vida. La otra incertidumbre que hay que manejar es no saber si hay ganglios en la axila comprometidos hasta el día de la cirugía. Tiene mucho mejor pronóstico un cáncer con ganglios sanos.

En esos días recuerdo caminar por la calle haciendo mi vida normal y pensar “¡pero si tengo cáncer!”, me invadía un sentimiento de irrealidad. Decidí comenzar con psicoterapia para que me apoye en este proceso. Descubrí a Jennifer Middleton, una psico oncológa chilena que escribió un libro buenísimo: “Yo (no) quiero tener cáncer” que me abrió aún más los ojos para entender qué simbolizaba el cáncer en mi cuerpo. (Puedes ver un video de cuando estuvo en el programa “Una belleza nueva” de Cristian Warken aquí) Ella me ayudó a enfrentar la incertidumbre y prepararme psicológicamente para la cirugía.

También comencé con tratamientos de  la medicina antroposófica y acupuntura que me han mantenido equilibrada psicológica y físicamente hasta hoy. Casi todas las pacientes que he conocido y que están en la misma situación que yo están con depresión, crisis de angustia, insomnio y tomando medicamentos para controlarlo. En mi caso, afortunadamente, nada de eso ha sido necesario.

Si en este momento te acaban de diagnosticar cáncer tienes dos opciones: comenzar con quimioterapia para disminuir el tamaño del tumor (quimioterapia neoadyuvante),  realizar la cirugía.  y que después sólo te realicen quimioterapia posterior (quimioterapia adyuvante) , sólo radioterapia posterior, o ambas.  En mi caso, no fue necesaria la quimioterapia antes de la cirugía. Así que la programación era la siguiente: cirugía, reposo 1 mes y luego comenzar con la quimioterapia preventiva durante 6 meses. Tampoco fue necesaria la radioterapia

Si todavía estás en edad fértil, es importante saber que la quimioterapia puede producir esterilidad. Debes conversar con tu oncólogo y quimioterapeuta qué opciones tienes  para preservar tus ovocitos. En mi caso, a los 15 días de la cirugía comencé con la estimulación ovárica para poder congelar mis óvulos. No podía hacerlo antes porque mi tumor tenía receptores positivos de estrógenos y había que sacarlo de mi sistema primero. (En otro post contaré de qué se trata todo ese proceso)

Y así llegó el 25 de marzo, el día de la cirugía.

(Cotinuará)