Five: cortometrajes en Netflix sobre el cáncer de mama

five

Hoy es el Día Internacional contra el Cáncer y quiero compartir con ustedes una película que vi ayer: Five, un conjunto de 5 cortometrajes que está disponible en Netflix y que retrata las experiencias de 5 mujeres con cáncer de mama y cómo el diagnóstico impacta no sólo a la mujer afectada, sino también a las personas que las rodean.
Está la historia de una niñita  cuya madre tiene cáncer de mama y nadie le explica lo que está pasando; una stripper que debe hacerse una doble mastectomía y piensa que su marido va a dejar de quererla porque ya no tiene pechugas;  una mujer de cincuenta años que le dicen que lo más probable es que muera, pero sobrevive y no sabe qué hacer con su vida; la mujer joven, exitosa y autosuficiente que no sabe pedir ayuda y tiene problemas en la relación con su madre (típico) y la oncóloga especialista en mamas que pasa a ser paciente.

No diré que son los mejores cortometrajes que he visto en mi vida, pero sí retrata muy bien algunas situaciones por las que todas hemos tenido que pasar. De hecho, me cayeron varios lagrimones. Creo que es importante ver este tipo de películas -al menos para mí- porque desde que me diagnosticaron que entré en estado de piloto automático y me costó acceder a mis sentimientos: miedo, pena, rabia, etc. Recién al terminar con las quimios pude conectarme un poco más. Es que las quimios son tan agresivas que es necesario estar fuerte para soportarlas y en ese proceso los sentimientos pasan a segundo plano, inevitablemente.  Entonces ver estas historias es una forma de poder conectarme con esos sentimientos y no dejarlos “debajo de la alfombra”, creo que eso es lo que finalmente nos enferma.

Además, si bien ha pasado 1 año desde que me diagnosticaron, todavía me parece irreal, como si hubiese sido un mal sueño. No soy la única a la que le pasa, he conversado con varias mujeres de distintas edades y todas me dicen lo mismo: “¿Te pasa también que te cuesta creer todo lo que ha pasado?”, y efectivamente, así es. Creo que con el tiempo podremos ir asumiendo -y sintiendo- todo lo que tuvimos que pasar.

Para recordar en los momentos de miedo

Me encontré con este texto y quise compartirlo con Uds. Es útil recordarlo en los momentos de miedo…

“El amor no es una relación. El amor es un estado; no tiene nada que ver con nadie más. Uno no se enamora, uno es amor. Por supuesto, si eres amor estás enamorado, pero ése es el resultado, la consecuencia, pero no el origen. El origen es que eres amor.
¿Quién puede ser amor? Evidentemente, si no eres consciente de quién eres, no podrás ser amor. Serás miedo. El miedo es exactamente lo contrario del amor. Recuerda que el odio no es lo contrario del amor, como la gente piensa. El odio es amor al revés, no es lo contrario del amor. Lo contrario del amor realmente es el miedo. Con el amor te expandes, con el miedo te encoges. Con el miedo te cierras, con el amor te abres. Con el miedo dudas, con el amor confías. Con el miedo te quedas en soledad. Con el amor desapareces; se desvanece la cuestión de la soledad. Si no existes, ¿cómo te puedes sentir solo? Entonces, estos árboles, los pájaros, las nubes, el sol y las estrellas están dentro de ti. El amor es cuando conoces tu cielo interno.
Los niños no tienen miedo; los niños nacen sin miedo. Si la sociedad puede ayudarles y apoyarles para que permanezcan sin miedo, si les ayuda a subirse a los árboles y a las montañas, y a nadar en el mar y los ríos —si la sociedad puede ayudarles con todos sus medios a ser aventureros, aventureros de lo desconocido, y si la sociedad puede provocar una búsqueda en vez de darles creencias muertas entonces, los niños se volverán grandes amantes, amantes de la vida. Ésta es la verdadera religión. No hay mayor religión que el amor.
Medita, baila, canta y profundiza más en ti mismo. Escucha a los pájaros más atentamente. Mira las flores con asombro, con admiración. No te vuelvas erudito, no etiquetes las cosas. Eso es la erudición, el maravilloso arte de etiquetarlo todo, catalogarlo todo. Conoce gente, mézclate con la gente, con toda la gente que puedas, porque cada persona expresa una faceta de Dios distinta. Aprende de las personas. No tengas miedo, la existencia no es tu enemigo. La existencia te cuida, la existencia está dispuesta a apoyarte de todas las formas posibles. Confía y empezarás a sentir un considerable aumento de energía. Esa energía es amor. Esa energía quiere bendecir a toda la existencia, porque cuando estás en esa energía te sientes bendecido. Y cuando uno se siente bendecido, ¿qué otra cosa puede hacer sino bendecir a toda la existencia?
El amor es un profundo deseo de bendecir a toda la existencia.”

Osho
IMG_1471-002

Para Ser Bella 4

Cuarto post publicado en el blog Para Ser Bella:

http://www.paraserbella.com/lucha-contra-el-cancer-de-mama-y-llega-el-dia-de-pelarse/

Captura de pantalla completa 18-11-2014 224443.bmp

Lucha contra el cáncer de mama: y llega el día de pelarse

La casa de huéspedes

Rumi (poeta sufí del siglo xii)

El ser humano es como una casa de huéspedes.

Cada mañana hay una nueva llegada.

Una alegría, una tristeza, una decepción,

que viene como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recibe todo!

Aun si son un coro de penurias que vacían tu casa violentamente,

trata a cada huésped honorablemente.

Él puede estar creándote el espacio para alguna delicia.

El pensamiento oscuro, la vergüenza, la malicia.

Recíbelos en la puerta sonriendo

e invítalos a entrar.

Agradece a quien quiera que venga,

porque cada uno ha sido enviado

como un guía del más allá.

 

 

A veces me indigno …

Texto de Leslie Power del blog Revolución del Amor

A veces me indigno y no falta quien dice “tranquila, no te enojes”. Otras veces, abro los ojos y me doy cuenta que hay algo ahí que es horrible y alguien me dice: “no abras tanto los ojos! pareces loca!”, otras veces he sentido el olor a cadáver en la maleta del auto y lo he dicho, “aquí algo huele feo, muy feo..” a lo que han contestado “nada que ver… son ideas tuyas”. En otras oportunidades he escuchado y parado la oreja, cuan loba en estado de alerta y alguien de un manotazo la ha bajado… eso pasó, eso me pasó y eso les ha pasado a casi todos. Y está pasando hoy, a ti que me lees, a los niños y niñas que viven, hoy.

Sin más, ayer fui a devolver un auto que la aseguradora, me “prestó” por un montón de plata, mientras mi auto se reparaba en al taller y vi a una madre que levantaba de una oreja a su hijo de 3 años mientras lo gritoneaba. Crucé la calle y en tono firme le dije: “No vuelvas nunca más a golpear a tu hijo, no puede ser que sea la madre quien golpee, las madres estamos para proteger, no lo vuelvas a hacer! Y tu chiquitito, no vuelvas a dejar que nadie nunca te golpee, nadie” La mujer, me dijo: “cállate loca absurda y sigue con tu regia vida” … Supiera sobre “mi regia vida”. Que si fuera regia, quizás ni miro ese golpe, ni menos me voy a frenarla.

El maltrato infantil te deja estúpida. Es verdad que luego, puedes ir a la universidad, trabajar, empatizar con el dolor ajeno … a eso le han llamado “resilencia” pero te deja vulnerable al maltrato y a los abusos para toda la vida. No eres capaz de ver. Porque aprendiste desde chica a no parar la oreja, a frenar el olfato, a callar la boca y a tragarte el trago amargo. Eres loca, tonta, no sabes nada, ingenua y te compras fácilmente la publicidad engañosa. Sobre todo si el publicista es un vendedor de ilusiones…

Aprendiste desde niña, porque quienes te reprimieron eran por lo general los adultos “sabios” “ídolos” a quienes amabas con todo tu corazón, ellos los que te criaron, ellos los que decían la “verdad”. Tonta yo, sabio tu, te creo a ti, y por lo tanto, me pongo “niña buena” o te pierdo o me pegan/castigan/leydelhielo

Hasta que un buen día…. te INDIGNAS. Pero te indignas de verdad, paras las orejas, abres la maleta del auto y sacas al muerto podrido con todos los gusanos dentro, gritas fuerte lo que tu cuerpo siente y los ojos se abren tan grandes que la loca es sabia y recuperas tu DIGNIDAD. Esa dignidad que todo niño y niña pierde al ser reprimido en sus emociones (estrés, pataletas, penas, angustias, deseos, cansancios, intuiciones, juegos, etc) Recuperas la DIGNIDAD para que ya de una vez por todas cuando te ven indignada, nadie nunca se atreve a pasarte a llevar. Ahora bien, está claro que quien abusa, también fue abusado y así vamos… jugando a la ronda de San Miguel… el que te abusa, sigue en pie…. a cuidarse y a intuir, respetando las señales del cuerpo, así sabremos con quien una se siente bien jugando…y con quien una no se siente bien jugando.

Y una vez DIGNA, el cuerpo se ordena, se va la acidez, no hay más ibuprofeno, nunca más dolió la cabeza, pero puede ser que el corazón se apriete y viva un duelo. Duelo por la mujer que no pudo ver, que no quiso ver, que no pudo hablar, un duelo por la temerosa disfrazada de guerrera… un duelo… que el corazón siente.

Por eso espero que mis hijos sean muchas veces enojones, que se indignen cada vez que sientan pasados a llevar su cuerpo, ideas, emociones, por mi, por su padre, familiares, compañeros de colegio, personas de la calle. Que se indignen para que el mal tratador, estafador, sepa de inmediato, que con mis hijos, NO.

Quiero que ellos y los demás niños y niñas, sientan la seguridad de que no existen las emociones “negativas”, que la rabia es un derecho, porque es una emoción más del cuerpo humano, que, obviamente, para algunos es necesario controlar con mecanismos perversos como la mentira, el golpe, la estafa, el miedo, violencias emocionales… todas formas de represiones al cuerpo, represión de lo espontáneo, intuitivo, de la verdad de cada uno, de la inteligencia y por tanto de un gran poder humano. Y claro, al autoritario no le convienen niños y niñas opinantes, creativos, espontáneos, al infiel no le conviene una mujer loba, al mentiroso no le conviene alguien muy astuto, al publicista le conviene alguien muy muy ingenuo que se compre la mentira fácil… al perverso le viene bien un sumiso, ordenado, honesto.

Entonces, propongo, permitirnos indignarnos más, dejar que nuestros hijos e hijas sepan qué les molesta y que lo manifiesten a temprana edad, permitiéndoles llorar y alegar lo que necesiten para que crezcan sabios y nadie nunca jamás abuse de ellos ni de ellas.

Indignarnos para recuperar la DIGNIDAD.

Libro: Sin paréntesis

VIVIR CON CÁNCER

Por Soledad Camponovo y Magdalena Hojas (Revista Paula 1158. Sábado 11 de octubre de 2014)

Este es un libro póstumo. Antes de fallecer, hace cuatro años, la sicóloga Carla Vidal escribió un potente testimonio tras ser diagnosticada con un cáncer terminal. “Al tomar conciencia de que la muerte puede llegar en cualquier momento, la pregunta por cómo quiero vivir la vida se hace imprescindible”, se lee en Sin paréntesis, que acaba de ser publicado.

Sinparentesisweb

“No se elige tener cáncer, pero sí se puede elegir, libremente, cómo se vive”, reflexiona Carla Vidal en Sin paréntesis, libro que recoge sus reflexiones y experiencias tras enterarse de que tiene cáncer al páncreas con metástasis en otras partes del cuerpo y que probablemente morirá en un plazo de meses. Era abril de 2007, tenía 44 años, una exitosa carrera como sicóloga clínica y terapeuta familiar, estaba casada y tenía tres hijos. La vida como la conocía hasta entonces cambió abruptamente.

Desde que recibió el diagnóstico, decidió que quería luchar por vivir, a pesar de la rabia, el miedo y la tristeza que le provocaba. Buscó ayuda. Prontamente, gracias al consejo de un terapeuta formado en India, comprendió que no debía ver al cáncer como un enemigo contra el que tenía que pelear para destruirlo, sino que era mejor aceptarlo, para volcar así toda su energía en su intenso deseo por vivir (lo que no significó, de ningún modo, pasividad ni que abandonara su tratamiento médico). Este aprendizaje es el que está detrás de toda la publicación: entender la enfermedad como parte de la vida, en vez de un paréntesis que aprisiona e impide vivirla con plenitud.

Carla tuvo que redefinirse más allá de su profesión y trabajo. Nada de eso le servía ya. Aliviada de la presión por alcanzar logros, “como en una especie de año sabático”, se abrió a un espacio de libertad que, como explica, le permitió conectarse realmente con lo que quería hacer: aprendió italiano, se volcó a la meditación, realizó un curso completo de sicología budista. Quería vivir de verdad, no solo “durar” más.

Este libro –que no fue pensado por su autora inicialmente como tal, sino más bien como un texto de apoyo para enfermos de cáncer, familiares y profesionales que trabajan con ellos– está estructurado en base a los cuatro puntos de inflexión que vivió Carla durante su proceso: el shock inicial del diagnóstico, aprender a convivir con el cáncer, la aceptación de la muerte como algo natural y, finalmente, el goce pleno del espacio de libertad que conlleva estar vivo de la manera que sea. Además, el texto incluye un prólogo de sus padres, ambos siquiatras, Fanny Pollarolo y Mario Vidal; palabras de su esposo Osvaldo Aguiló y artículos de destacados siquiatras y sicólogos que vieron cómo ella experimentó este periodo.

Carla Vidal vivió con el cáncer cinco años y siete meses, rompiendo con todos los pronósticos y estadísticas. Un año antes de morir escribió este libro. “Este es mi testimonio, la experiencia de vivir con una enfermedad, y también la sistematización de las reflexiones que he procesado en este tiempo. Hacerlo ha sido profundamente útil para mí, y tengo el deseo de que también lo sea para otros”. $ 8.900 en librerías.

Fuente: revista Paula