La linaza, un tamoxifeno natural

Las semillas de lino o linaza son la mayor fuente vegetal de omega 3. Estos aceites tienen propiedades antinflamatorias en el organismo. Además, contienen un fitoestrógeno llamado lignano que tiene un importante rol en la prevención de los tumores hormonodependientes, pues impiden la unión de los estrógenos que nuestro cuerpo produce con las células mamarias.

linaza

El tamoxifeno es un medicamento que se indica a mujeres que han tenido cáncer de mama, pues inhibe los estrógenos y evita la recidiva. Hay estudios que demuestran que la ingesta de 25 gramos (2 cucharadas soperas) de semillas de lino al día tiene un efecto similar a la toma diaria de tamoxifeno, previniendo la angiogenesis -es decir, la creación de vasos sanguíneos en el tumor- y la metástasis.

Con esto no quiero decir que haya que reemplazar el tamoxifeno por la linaza, pero sí se pueden complementar. La forma de consumirla es la siguiente: remojar las semillas al menos 12 horas, soltará una especie de gelatina, luego moler todo con una minipimer o juguera. Se pueden agregar frutas por si no te gusta el sabor de la linaza.

Siempre hay que molerlas justo al momento de consumirlas. Si las compras molidas no te sirve de nada porque el aceite que contienen se oxida. Es importante no consumir linaza mientras se está en quimioterapia: su fibra es muy dura y puede irritar la mucosa intestinal. También es importante no consumir más de 25 gramos al día, por la acumulación de cadmio.

Si te interesa leer algunos estudios al respecto, aquí los encuentras:

Tamoxifen and Flaxseed Alter Angiogenesis Regulators in Normal Human Breast Tissue In Vivo 

Dietary Flaxseed Inhibits Human Breast Cancer Growth and Metastasis and Downregulates Expression of Insulin-Like Growth Factor and Epidermal Growth Factor Receptor

Lignans and tamoxifen, alone and in combination, inhibit human breast cancer adhesion, invasion and migration in vitro

Flaxseed and its lignan and oil components reduce mammary tumor growth at a late stage of carcinogenesis

Una sobreviviente al cáncer diseñó el tipo de tarjetas que le habría gustado recibir cuando estaba enferma

Y las llamó las “tarjetas empáticas”. 

La diseñadora Emily McDowell fue diagnosticada con linfoma de Hodgkin en Etapa 3 a los 24 años. Esto la obligó a soportar 9 meses de quimioterapia y radiación, antes de entrar en remisión.

De su experiencia, nos cuenta que “La parte más difícil de mi enfermedad no es estar perdiendo el pelo, ni ser erróneamente llamado “señor” por quienes atendían en el Starbucks, ni el dolor de la quimioterapia… Lo peor fue la soledad y el aislamiento que sentí cuando muchos de mis amigos cercanos y miembros de mi familia desaparecieron, porque no sabían qué decir, o porque habían dicho algo equivocado sin darse cuenta”.

Hoy tiene 38 años de edad y se encuentra libre de cáncer desde entonces. Pero el impacto emocional de la experiencia la inspiró a diseñar una serie de tarjetas de felicitación, a las que llama “tarjetas empáticas”,  pues dicen el tipo de cosas que ella habría querido oír cuando estaba enferma.

Aquí te mostramos un par:

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Emily quería salir de lo estándar, olvidar los clichés y tratar el tema con humor, pero también cariño y comprensión. Es por eso que sus tarjetas tienen un estilo cálido, cercano e informal.

Puedes revisar su página web aquí.

Fuente: Cancercoaching y Upsocl

Cremas para las cicatrices

El cáncer de mama me dejó dos recuerditos: la cicatriz de la operación y la del cateter. Antes de la operación pensaba que iba a quedar como Frankenstein, pero la verdad es que son bien pequeñitas.(Un gran lección que aprendí de todo este proceso es que SIEMPRE lo que uno imagina es infinitamente mayor a lo que sucede) La del cateter casi ni se nota, la que está en mi boobie se nota un poco más. Ya ha pasado 1 año y las veo como parte de mí, no me molestan, aprendí a quererlas y aceptarlas. Pero eso no quiere decir que no haya hecho nada al respecto para atenuarlas.

Mi dermatóloga me recomendó dos productos: Cicapost del laboratorio Isdin y Prosil de Dispolab.

El Cicapost es una crema con un suave olor a rosas  que se absorbe rápida y completamente. Viene en un envase tipo pasta de dientes y me duró casi 1 año. Contiene: aceite de rosa mosqueta, vitamina E y centella asiática. Se supone que debe usarse 2 veces al día, pero yo la uso sólo en las mañanas porque en la noche ocupo aceite de rosa mosqueta. Vale unos 12 mil pesos chilenos aproximadamente.

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Luego que el Cicapost se ha absorbido bien me aplico el Prosil, que viene en formato de labial, así que es súper cómodo y rápido. El único ingrediente en su composición es silicona y tiene la textura de una cera, no mancha, es invisible y no tiene olor. También se debe aplicar dos veces al día, pero yo lo hago sólo una. Vale 20 mil pesos chilenos aproximadamente. Recomiendo cotizar en las farmacias antes de comprarlo, porque la primera vez que lo compré  estaba en promoción a 8 mil. También dura 1 año aprox.

prosil

En las noches ocupo aceite de rosa mosqueta de la marca Australis, que venden en Farmacias Knop. El frasco vale 3.500 pesos aprox y me dura mes. Pero es porque además lo uso para el rostro o el cuerpo. Tiene un olor fuerte, pero no es malo. Me gusta esta marca porque es orgánico, contiene no tiene excipientes y es prensado en frío. Lo uso en la noche porque como es aceite demora más en absorberse, pero no mancha la ropa.

aceite_rosa_mosqueta_unit Australis

Estos productos se pueden comenzar a utilizar una vez que la piel ha cicatrizado completamente, nunca sobre una herida abierta.

Otra cosa importante es proteger las cicatrices del sol. En mi caso, la más expuesta es la del cateter y como los rayos UV atraviesan la ropa, en verano usé la barra protectora de Vichy factor 50. También viene en formato de labial y es súper práctica para aplicarla y llevarla a todos lados. Es invisible, no mancha y se puede usar en el rostro o en los labios. También me duró casi 1 año.

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Five: cortometrajes en Netflix sobre el cáncer de mama

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Hoy es el Día Internacional contra el Cáncer y quiero compartir con ustedes una película que vi ayer: Five, un conjunto de 5 cortometrajes que está disponible en Netflix y que retrata las experiencias de 5 mujeres con cáncer de mama y cómo el diagnóstico impacta no sólo a la mujer afectada, sino también a las personas que las rodean.
Está la historia de una niñita  cuya madre tiene cáncer de mama y nadie le explica lo que está pasando; una stripper que debe hacerse una doble mastectomía y piensa que su marido va a dejar de quererla porque ya no tiene pechugas;  una mujer de cincuenta años que le dicen que lo más probable es que muera, pero sobrevive y no sabe qué hacer con su vida; la mujer joven, exitosa y autosuficiente que no sabe pedir ayuda y tiene problemas en la relación con su madre (típico) y la oncóloga especialista en mamas que pasa a ser paciente.

No diré que son los mejores cortometrajes que he visto en mi vida, pero sí retrata muy bien algunas situaciones por las que todas hemos tenido que pasar. De hecho, me cayeron varios lagrimones. Creo que es importante ver este tipo de películas -al menos para mí- porque desde que me diagnosticaron que entré en estado de piloto automático y me costó acceder a mis sentimientos: miedo, pena, rabia, etc. Recién al terminar con las quimios pude conectarme un poco más. Es que las quimios son tan agresivas que es necesario estar fuerte para soportarlas y en ese proceso los sentimientos pasan a segundo plano, inevitablemente.  Entonces ver estas historias es una forma de poder conectarme con esos sentimientos y no dejarlos “debajo de la alfombra”, creo que eso es lo que finalmente nos enferma.

Además, si bien ha pasado 1 año desde que me diagnosticaron, todavía me parece irreal, como si hubiese sido un mal sueño. No soy la única a la que le pasa, he conversado con varias mujeres de distintas edades y todas me dicen lo mismo: “¿Te pasa también que te cuesta creer todo lo que ha pasado?”, y efectivamente, así es. Creo que con el tiempo podremos ir asumiendo -y sintiendo- todo lo que tuvimos que pasar.

Qué distinto sería entrar a pabellón así

Estas enfermeras bailan con una paciente con cáncer que está a punto de entrar a cirugía para darle ánimo

Qué distinto sería poder entrar a pabellón así. Yo iba totalmente entregada, pero tenía miedo. Sólo durante la cirugía es posible saber si hay ganglios comprometidos o no y cuesta manejar las incertidumbres. Recuerdo que un enfermero -mientras me ponía las medias compresoras- intentaba hacerme reír diciendo “Te estoy dejando igual a Billy Elliot” y a mí me corrían las lágrimas, pero de pena. Lloraba así como para adentro y el anestesista me hacía cariñito en la cabeza.

Es tan importante el trato que recibimos de parte del personal médico que nos atiende. Los abrazos apretados, las sonrisas, los cariñitos, se agradecen un montón. Sobre todo cuando uno se siente tan vulnerable. Recuerdo a un médico de Valdivia (la ciudad en donde vivo), que fue el que me dio el notición cuando le llevé la primera mamografía: “Esto es, con seguridad, 95% cáncer, vamos a confirmar con la biopsia. Vas a tener que operarte y hacerte quimioterapia. ¿Tienes hijos? La quimioterapia te puede dejar estéril”. Me dijo todo eso mientras revisaba su whatsapp, sin siquiera mirarme a los ojos. Estaba tan shockeada que no fui capaz de decirle nada. Gracias al blog he conocido a otras pacientes que han ido al mismo médico y es una práctica habitual de él contestar sus whatsapps mientras da estos noticiones. Obviamente no fui más donde él, pero la próxima vez que lo vea quiero conversar amablemente con él y decirle que eso no se hace. Para él ese diálogo es rutina, pero para nosotras, no: en ese momento cambia nuestra vida para siempre.

Mi último descubrimiento: rosa mosqueta rugosa en polvo como antiinflamatorio

La inflamación es una respuesta necesaria y normal que utiliza nuestro organismo para defenderse de traumatismos, heridas e infecciones. Los macrófagos son células del sistema inmune que, además de “comerse” a las células tumorales muertas y agentes patógenos, se encargan de producir sustancias que generan inflamación para reparar tejidos dañados mediante una sustancia llamada Factor de Crecimiento. Cuando su tarea está lista, la inflamación cesa y los macrófagos vuelven a su tarea: vigilar que no haya agentes patógenos en el organismo y comerse a cualquier célula anormal que prolifere.

Pero cuando hay inflamación crónica los tejidos se irritan y el Factor de Crecimiento hace que las células dañadas crezcan y se expandan. El exceso de sustancias inflamatorias en la sangre bloque la apoptosis (el “suicidio” celular de las céluas dañadas), los macrófagos se “desorientan” y dejan de cumplir con su tarea.

Además, las células cancerosas obligan a los macrófagos a producir sustancias inflamatorias para su beneficio: prostaglandinas, factores de crecimiento que crean nuevos vasos sanguíneos (angiogénesis) y el factor nuclear kappa beta (NF-Kβ). Este último es el responsable de que el cáncer crezca y se extienda (metástasis).

Hay muchas sustancias presentes en los alimentos que inhiben este factor: las catequinas del té verde, el resveratrol del vino tinto, el licopeno del tomate y la curcumina del cúrcuma. Así como alimentos antiinflamatorios.

Uno de ellos es la rosa mosqueta rugosa en polvo. En Chile, en la farmacia Knop y tiendas naturistas, se encuentra Rosa Rugosa en polvo, de la marca Salus Flora y es orgánico.

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Contiene galactolípidos que actúan como antiinflamatorio natural. Posee un alto contenido de Vitamina C (también inhibe el NF-Kβ y estimula el sistema inmunológico) y tiene un leve efecto diurético (ideal para contrarrestar los efectos de los corticoides que aplican con la quimio y fomentar la desintoxicación). Contiene potasio, fósforo, calcio y magnesio (ayuda para los calambres y la presión arterial alta), betacarotenos, carotenos y flavonoides (conocidos por sus propiedades antioxidantes y de regeneración celular).

Todos estos compuestos no sólo ayudan a los pacientes con cáncer o en quimio, si no también, a quienes tienen reumatismo o inflamación de articulaciones.

La dosis es de 5 gramos (1 cucharadita de té) diarios durante dos meses como mínimo. Yo lo mezclo con mi batido de frutas y lo tomo al desayuno. El sabor prácticamente no se siente, es un poco ácido, pero no al nivel de irritar la mucosa gástrica. Yo lo tomaba mientras estaba en quimio y no me produjo acidez ni gastritis y lo sigo tomando hasta hoy. El paquete vale 13 mil pesos chilenos aproximadamente y dura casi 4 meses.

Y sin darme cuenta llegó la Navidad

Me parece increíble que esta noche sea Navidad. Todo este año pasó tan rápido! La sensación de irrealidad me invade, me cuesta creer que tuve cáncer. Recuerdo los meses en que estuve en quimio y se me vienen imágenes nubladas, con bordes desdibujados… Me cuesta creer que me pasó a mí. Es como si no hubiera estado completamente presente. Tengo la sensación de que el tiempo no pasó, que hubo un salto de enero de 2014 hasta hoy. Siento que todo lo que pasó entre medio fue un sueño del que recién hoy despierto.

Me gustan las tradiciones paganas porque estaban ligadas a la naturaleza y sus ritmos. Por ejemplo, el simbolismo del pino de Navidad: los celtas entraban un árbol pequeño a sus casas para protegerlo del invierno y lo volvían a plantar en primavera. Era un ritual para asegurar el renacimiento de la naturaleza. Quizás hoy la pregunta sea qué aspectos debo amparar por un tiempo para que puedan renacer y brotar a futuro.

¡Feliz Navidad para tod@s!

Tree_of_Life_by_TheeIceFaerie

El árbol celta de la vida